sábado, 10 de diciembre de 2016


Dieta libre de gluten...¿que alimentos elegir?

Alimentos que no contienen gluten:

Lácteos: leche, yogur natural y quesos de corte.

Carnes: carne vacuna, pollo, pescado, mariscos y vísceras.

Huevos

Verduras y frutas

Leguminosas: lentejas, soja, garbanzos, porotos y sus derivados.

Cereales: arroz, maíz, mandioca, sorgo y derivados (harina, almidón, fécula, tapioca, pan, galletas y pastas).

Dulces: azúcar común, dulce de membrillo y miel.

Grasas: aceite, manteca, margarina y crema de leche.

Otros: frutos secos, levadura y bebidas cola comunes.

Importante: siempre buscar el simbolo de apto para celiacos

Alimentos que pueden contener gluten

Lácteos: yogures saborizados, quesos fundidos y postres lácteos.

Carnes: fiambres y embutidos.

Cereales: derivados de los cereales permitidos: copos y chizitos.

Dulces: azúcar impalpable, dulce de leche, mermelada, golosinas y chocolate.

Otros: polvo para preparar postres y jugos, caldos y sopas instantáneas, cocoa, infusiones (té en saquitos, café instantáneo, yerba), salsas (mayonesa, ketchup), productos de copetín, alimentos congelados (hamburguesas, croquetas), polvo de hornear, colorantes para repostería y edulcorantes.

Alimentos que contienen gluten


Cereales: granos de trigo, avena, cebada, centeno, sus harinas y derivados (panes, galletas, bizcochos, pastas, alfajores, etc)

Otros: malta, cerveza y whisky

Alimentar bien a nuestros hijos

¿Que es y como lograrlo?
La comida es esencial para la vida. Nos proporciona la energía y los nutrientes necesarios para mantener nuestro cuerpo funcionando. Es por eso que una alimentación equilibrada es vital para el crecimiento y desarrollo de un niño, al disminuir, además, el riesgo de que padezca enfermedades.
Existen muchos factores que influyen en la comida que los padres elegimos dar a nuestros hijos: la disponibilidad, el sabor, el precio, sin olvidar los factores sociales (cultura, religión o nivel socioeconómico). También depende en gran medida de aquellas comidas que los padres creemos que son sanas y apropiadas y de las que no lo son.
Sobre todos estos aspectos influye positiva o negativamente la publicidad en televisión y otros medios de comunicación masiva. Hoy en día los niños se enfrentan a "bombardeos" de información de comida que no es saludable y a raíz de esto se ve el aumento del sobrepeso, la obesidad y los trastornos de la alimentación. Por eso en el mundo en el que vivimos, lograr que nuestros hijos se alimenten bien es un gran desafío que tenemos los padres, debemos ayudarlos a contrarrestar la información contradictoria que reciben; y enseñarles desde pequeños las bases de una buena alimentación. Cuanto más pequeño comiences a enseñarle a tu hijo, mejor será pues los buenos hábitos dietéticos que aprenda desde chico seguramente los va a mantener cuando sea un niño más grande e incluso adulto.
Es normal que a medida que el niño crece vaya cambiando sus intereses por la comida. Según su edad, tiene más o menos interés por alimentarse, pedir golosinas, etc. Seguramente nuestros hijos no se alimenten exactamente como queremos e incluso puede resultarnos difícil diferenciar entre un comportamiento "normal" para su edad y un problema de alimentación "real" Lo fundamental es estar atentos, tratar de que coman "de todo", sin abusar de golosinas, bebidas con azúcar, alimentos ricos en colesterol, grasas saturadas, etc.
Antes de los 6 meses el niño debe tomar leche materna en forma exclusiva, luego que incorpora otros alimentos descubre texturas y sabores diferentes y en general esto les gusta. Aunque muchas veces hagan caras feas podrás ver que siguen abriendo la boca para recibir más. Cuando ya pueden agarrar les motiva mucho comer por si mismos trozos de alimentos como pan, banana, manzana.

Comer juntos

La realidad actual es que hombres y mujeres tienen largas jornadas laborales y generalmente las comidas en familia no se dan a diario. Pero la idea es tratar de que aunque sea una comida principal se realice en conjunto.
Comer en familia tiene muchos beneficios según varios estudios que se han realizado; los niños tienen una mejor alimentación, comen más frutas, verduras, cereales, menos frituras, entre otras cosas. Los padres pueden ser un modelo a imitar si están presentes diariamente en al menos unos comida, los niños verán que sus seres queridos disfrutan de la comida y poco a poco ellos también aprenderán a disfrutarla. Puntualmente los niños que se niegan a probar nuevas comidas o verduras, estarán mas dispuestos a probarlas si éstas están presentes a menudo en la mesa familiar y si sus papás las comen.

"Aunque sea una comida al día hay que realizar en familia"

Comer en familia fomenta los buenos modales en la mesa, aprenden o refuerzan el correcto uso de los cubiertos, a masticar bien, comer despacio y a no hablar con la boca llena.

Evitar la comida “chatarra”

Los niños se sienten atraídos por este tipo de comida. Es imposible impedir que lo coman porque aunque tú no se lo des en casa, lo va a comer en un cumpleaños o fiesta. Prohibirles las papas fritas, las hamburguesas, los dulces, etc., no es la mejor idea porque quizá actúen en tu contra y se transforme en algo especial para tu hijo, que desee comer todo el tiempo. Es mejor ayudar a que el niño entienda qué es bueno y debe comerse a diario y qué no es tan bueno y debe consumirse esporádicamente.

"Prohibirles la comida chatarra no tiene sentido, comerla con moderación sí".

Este tipo de comida es generalmente frita, con exceso de grasas saturadas, grasas trans, las bebidas y golosinas solamente contienen azúcar y calorías.

Aspectos importantes

El desayuno




El desayuno corta el ayuno nocturno. Durante toda la noche el cuerpo se ha mantenido gracias a las reservas obtenidas de la cena, y en esta primera comida el cuerpo debe renovar sus reservas energéticas para desarrollar su actividad durante la mañana y el resto de la jornada.
Es fundamental que todos los niños comiencen su día con un buen desayuno que incluya leche, pan o cereales, queso, mermelada, miel. El desayuno debe constituir el 25% del aporte de energía diario y de aquí su importancia; de él obtenemos nutrientes esenciales para comenzar el día y se ha comprobado que desayunar bien aumenta el rendimiento físico e intelectual.
Algunas de las consecuencias de no desayunar son decaimiento, falta de concentración debido al déficit de glucosa y otras alteraciones en el funcionamiento del organismo; por lo que se considera uno de los tiempos de comida más importantes.


Cuidar el colesterol

Hoy, un gran número de niños ya padecen sobrepeso y obesidad, por lo que tienen mayor predisposición de tener el colesterol elevado en sangre. El mayor riesgo en estos casos es que el colesterol permanezca alto desde edades tempranas hasta la vida adulta y por consiguiente sean candidatos a sufrir enfermedades cardiovasculares.
Los factores que influyen dependen básicamente de los hábitos alimentarios, del sobrepeso, pero también de factores genéticos. Por lo tanto aquellas familias en las que existen antecedentes de enfermedades cardiovasculares, valores de colesterol o triglicéridos en sangre elevados, deben prestar más atención aún en llevar una dieta saludable, baja en grasas saturadas y colesterol.
Para cuidar a tu familia tienes que seleccionar carne con poca grasa, elaborar las comidas al horno, a la plancha, a la parrilla, al vapor o al microondas, ofrecer diariamente frutas y verduras, utilizar aceites en crudo (soja, girasol, maíz, oliva) y evitar comer en exceso yema de huevo y embutidos.


Cuando no comen frutas y verduras

Lograr vencer la resistencia de muchos niños al consumo de frutas y verduras requiere paciencia, perseverancia e imaginación por parte de padres y cuidadores. Los preescolares y niños en edad escolar suelen tener gustos muy marcados por determinados alimentos y algunos ahora rechazan alimentos que antes consumían sin problemas.
El consumo de frutas y verduras es fundamental para toda la familia porque estos alimentos aportan a nuestra alimentación fundamentalmente vitaminas, minerales, agua y fibra. Y además, si están presentes en cantidades adecuadas previenen enfermedades como estreñimiento, hipertensión arterial, colesterol elevado, incluso algunos tipos de cáncer.
Algunas alternativas para incluir verduras son: tortillas, tartas, lasañas o canelones que incluyan verduras, también pizzas caseras con vegetales o verduras asadas. Para las frutas: ensaladas de frutas, gelatinas o helados con frutas, tortas de manzana, naranja, zanahorias; batidos o jugos, yogur con frutas.


La higiene para comer

En las manos, se alojan (de forma natural o por contaminación de otras fuentes) y se transmiten infinidad de gérmenes que pueden provocar enfermedades. La higiene de las manos no sólo es una poderosa arma contra la propagación de infecciones comunes como el resfrío y la gripe sino que también actúa contra otras de tipo diarreico generadas por enterobacterias y contra las toxiinfecciones alimentarias en general.
Todos estos gérmenes, que pueden contagiarse de formas distintas, son especialmente comunes en niños, que tocan superficies, objetos e incluso alimentos contaminados, juegan con tierra o se frotan una herida. Además de la contaminación microbiológica, las manos pueden entrar en contacto con posibles sustancias tóxicas (restos de productos de limpieza).

miércoles, 7 de diciembre de 2016

LA HALLACAS VENEZOLANAS.

La Hallaca

La Hallaca

“La expresión de la cocina venezolana”
Sin lugar a dudas, podemos afirmar que la mesa navideña expresa la mayor unidad y  la mejor expresión de la cocina nacional venezolana. Esto lo podemos decir por varias razones; en primer lugar porque la cena de navidad y la de Fin de Año, son el gran momento de reunión familiar. No existe ninguna otra época en la que, prácticamente todos los venezolanos, de todas las regiones y clases sociales; se reúnen los mismos días – el 24 y el 31 de Diciembre – y, más o menos a la misma hora, esto es entre las 10 y las 12 de la noche, a cenar los mismos platos: la Hallaca, el Pernil, la Ensalada de gallina, el Pan de jamón y el Dulce de lechosa o la Torta negra, por si fuera poco, casi en el mismo orden.
En segundo lugar, siendo Venezuela, un país mestizo, muy marcado culturalmente por migraciones sucesivas que han cambiado nuestros gustos, y por una avasallante influencia de los Estados Unidos en nuestros hábitos, los platos que conforman la mesa navideña y, muy especialmente La Hallaca y el Pan de jamón, se han convertido en un rasgo que preserva nuestra identidad culinaria, que nos enorgullece y une. La mesa navideña venezolana, define como ninguna otra el sentimiento nacional.
En tercer y último lugar, porque los preparativos de la mesa navideña, expresan claramente dos rasgos básicos de nuestra cocina nacional: la mezcla de tradiciones y productos de origen americano, europeo y africano; y la presencia dominante del maíz como soporte y sustento de ese mestizaje.

En tercer y último lugar, porque los preparativos de la mesa navideña, expresan claramente dos rasgos básicos de nuestra cocina nacional: la mezcla de tradiciones y productos de origen americano, europeo y africano; y la presencia dominante del maíz como soporte y sustento de ese mestizaje.
Si La Hallaca es el corazón culinario de la Navidad. El maíz –ese producto tan importante para nuestros antecesores y los primeros pueblos habitantes de América- es el cuerpo y el alma de La Hallaca.
La Hallaca
Está teñida de simbolismo: representa el afecto materno y la unión familiar. Es la encarnación misma de nuestra Navidad y del orgullo de la venezolanidad. Más que la simple representación de un platillo, se trata de un fuerte lazo espiritual.
La voz “hallaca” procede, según Adolfo Ernst del guaraní, derivado del verbo “ayúa” o “ayuar”, que significa revolver o mezclar. De allí se presume viene el término “ayuaca”, cosa mezclada y que por deformación lingüística pasó a ser “ayaca”, en el siglo XVIII.
Otros autores, como Ángel Rosenblat, sugiere que hallaca procede de “hoyaca”, una especie de envoltorio, paquete o bojote.
Al encontrarnos con la hallaca, uno se topa con las raíces negras e indígenas, pues las hojas del plátano fueron utilizadas tanto por los africanos como por los americanos: aunque es una de las plantas más antiguamente cultivadas por el hombre.
El origen de la planta del plátano, está en la India y el Asia Menor. Se tienen sus orígenes en Venezuela en 1578, por primera vez.
Los tipos de Hallacas
La Hallaca, con su exquisita mezcla de sabores y texturas, se ha convertido en el alma de la mesa navideña venezolana, como ya lo acotamos; en ella se combina el amargo de las aceitunas y las alcaparras, el dulce de las pasas, el ácido de los encurtidos, el gusto de la cebolla y el pimentón, el dulce del papelón y el picante del ají; que unido al guiso de gallina, cochino, res o pescado y, cubierto por una sabrosa masa de maíz, envuelta en hojas de plátano, conforman el más famoso pastel venezolano.
Este delicioso pastel venezolano, se realiza con ciertas variedades en cada zona del territorio nacional, Caracas, los Andes, el Llano, Oriente,  Angostureña…
Caraqueña
Es la que contiene mayor cantidad de ingredientes en su gusto. Se prepara, no solamente en la capital del país, sino en los estados Miranda, Aragua, Carabobo y  Vargas.
Para lograr un guiso más consistente, le añaden  un poco de harina de maíz y le colocan un toque de salsa inglesa para realzar el sabor. Para diferenciarla del resto, le incorporan almendras al adorno.
Llanera
Este tipo de Hallaca, es la que comúnmente se prepara en los estados Barinas, Apura, Guárico, Cojedes y Portuguesa.
Se caracteriza por su sencillez, aunque es muy parecida a la hallaca caraqueña, pero con menos ingredientes que la de la zona central.
Oriental
Es propia de los estados Sucre, Anzoátegui y Bolívar. Su característica fundamental es la presencia de ruedas de papas y de huevos sancochados en el adorno.
De Pescado
Es una de las variedades más populares de este tradicional platillo navideño, en el oriente venezolano. La base es el pescado de mar y la especie a utilizar varia de acuerdo al gusto  propio de la zona en que se prepare.
Angostureña
También la denomina, la hallaca seca.
Es oriunda de los llanos occidentales. Lleva su nombre porque los comerciantes llaneros la utilizaban como avío en sus viajes por vía fluvial a Angostura, que en el siglo XIX pasó a llamarse Ciudad Bolívar. Su consistencia es tan firme, que se puede comer con las manos sin emplear ningún tipo de cubierto.
Preparación de la Hallaca
Se puede hacer en dos etapas.
Primer día
Se cocina un poco de maíz pilado, para disponer de masa para echarle al guiso y espesarlo.
Se prepara el guiso y la manteca de cochino, que se usará el día siguiente.
Se arreglan los “adornos” que se colocarán sobre el guiso.
Se cocina todo el maíz pilado para la masa, por unos 20 o 25 minutos. A este maíz, se le elimina un tercio del agua, que se reemplaza por agua fría y se deja reposar hasta el día siguiente. Todo este proceso se puede simplificar con el uso de la harina precocida de maíz que se vende hoy en día.
Segundo Día
Primeramente, se muele el maíz que ya se ha cocido, una vez que se ha escurrido y eliminado los “picos” del grano o, se hace la masa de harina de maíz precocida.
Se clasifican, lavan y secan las hojas de plátano.
Se organiza todo, sobre una mesa grande, se confeccionan, se amarran y se cocinan en una olla grande con agua que se le ha añadido sal.
Paso a paso
Preparación del guiso
Las carnes se limpian del exceso de grasa, se frotan con limón, luego se enjuagan con agua y se cocina cada carne por separado, sin dejar que se ablanden demasiado; se reserva el agua de la sancochadura. La gallina se cuece eliminándole la piel y se guarda el caldo resultante del sancochado, para usarlo posteriormente.
En una olla, se cocinan por unas 15 minutos, después del hervor, la cebolla, el ajo porro, el cebollín, el ajo (pelado y machacado), las alcaparras y un poco de aceite. Luego, se añaden los demás ingredientes, de acuerdo al tipo de hallaca, y se cocinan por unos 10 minutos más. Se agrega el cochino (sancochado y picado) y se cocina por 40 minutos más. Se incorpora la gallina (sancochada y cortada en tozos) y se cocina entre 30 y 40 minutos. 
Preparación de la masa
Se mezcla la manteca de cochino con onoto (semillas rojizas), hasta que tomen un color caramelo oscuro, se debe tener cuidado de apagar el fuego cuando hierva; se cuela para eliminar los granos, se reserva.
Al maíz molido se le añade la manteca onotada y sal. Se amasa todo muy bien. Se puede volver a moler para dejar la masa uniforme y compacta; si es harina precocida no es necesario este paso. Luego, se le añada un poco de caldo de gallina y se deja reposar. No debe quedar ni muy dura ni muy blanda.
Preparación de los adornos
Se cortan los pimentones, sin semillas, en tiritas. El tocino también se corta en tiritas. Las almendras se calientan en agua hirviendo para quitarles la piel. Se pelan las cebollas, se lavan y cortan en ruedas medianas. Las alcaparras y las aceitunas se escurren. Las pasas se limpian. Los encurtidos se escurren y se pueden cortar en trozos más pequeños.
Confección de la hallaca
Se colocan todos los adornos, por separado en una mesa grande.
Las hojas de plátano deben ser asadas en un fogón de leña, se lavan posteriormente y se secan. Se trabajan por el reverso, las rayas y el borde de las hojas que estuvo pegado al nervio central, se ponen hacia la persona que va a confeccionar las hallacas. Se cortan de acuerdo al tamaño que se desea que queden las hallacas.
Antes de extenderles la masa, la hoja se engrasa con manteca onotada. La masa, algunas personas acostumbran extenderlas con la ayuda de una cuchara, para que quede más delgada. Las hojas o cubiertas finales, no se engrasan.
Se pone una hoja, ya lista, sobre la mesa; casi en el centro, se coloca una porción de masa de 5 a 7  centímetros de diámetro, en lugar de una cuchara, se pueden ayudar de un plástico o de una tabla, para adelgazar la masa.
En el centro de la masa, se coloca media taza de guiso y se le colocan, encima los adornos, uniformemente distribuidos.
Por la parte ancha de la hoja, se dobla, en el sentido de las rayas o venas, luego se le hace otro doblez, pero más pequeño sobre el anterior. Se doblan los extremos, teniendo cuidado de aplastar los bordes.
Con otra hoja, se vuelve a envolver la hallaca, para protegerla del agua al cocinarla. Luego, se amarra con pabilo cruzándolo tres veces en cada dirección, siempre terminando el amarre en el centro. Algunas personas amarran la hallaca con las venas de las hojas de plátano que han reservado.
Cuando se tienen las hallacas amarradas, se introducen en una olla grande con agua hirviendo a la que se agrega sal, teniendo cuidado de que las hallacas queden cubiertas por el agua. Se tapa la olla y se cocina por espacio de una hora aproximadamente. Se sacan, se dejan enfriar escurriéndoles el agua sobrante, cuando estén reposadas o frías, se pueden meter a la nevera.
Muchas personas acostumbran comerse las hallacas al día siguiente de su preparación, pues se dice que adquieren su verdadero sabor. Para servirlas, se calientan en agua hirviendo por unos 20 o 25 minutos y se escurren antes de abrirlas.
Según el gusto de las personas y el lugar donde se sirvan, se pueden servir con todo y su hoja, que sirve de adorno, sobre todos para los platos o estilos gourmet.
 ¡Buen Apetito!





jueves, 14 de abril de 2016

¿SON FELICES LAS PERSONAS MAYORES? CUARTA EDAD

Ante esta pregunta, la respuesta es “Sí, lo son”.
 Las encuestas dicen que la felicidad subjetiva mejora y va aumentando conforme envejecemos. La vejez no sólo trae consigo achaques, también felicidad. No es envejecer lo que resta felicidad, sino las circunstancias que se asocian al envejecimiento.
La curva en U de la felicidad así lo dice. Somos muy felices en nuestra infancia y juventud, para ir decayendo y ser menos felices cuando llegamos a la llamada crisis de los 40 (arrugas, canas, michelines, análisis y reflexión sobre los fracasos y éxitos profesionales y personales y si nos satisfacen). Asociando felicidad a juventud, pensamos que a los 40 empieza la cuesta abajo.


Pero las encuestas dicen que la felicidad subjetiva mejora y va aumentando conforme envejecemos. La vejez no sólo trae consigo achaques: también felicidad. No es envejecer lo que resta felicidad, sino las circunstancias que se asocian al envejecimiento.
Un estudio realizado en el año 2006 por VA Ann Arbor Healthcare System junto con la University of Michigan así lo demuestra. Los participantes (divididos en dos grupos de 21 a 40 años y mayores de 60) fueron invitados a evaluar y predecir su propia felicidad en su edad actual, a los 30 años y a los 70 años para después expresar la felicidad que, a su modo de ver, tenía la mayoría de la gente a esas mismas edades.
El análisis estadístico de la encuesta reveló que los mayores se sentían mucho más felices que las personas de menos de 40 años y que todos los participantes en general opinaban que a los 30 años se era más feliz que a los 70, y que la felicidad disminuía con la edad. Es  la paradoja de la felicidad en la vejez.

CON LA EDAD APRENDEMOS A SER FELICES

Rocío Fernández-Ballesteros,  catedrática de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad Autónoma de Madrid afirma:
  1. Cuando se es mayor, se experimentan emociones con la misma intensidad que cuando se es joven y los mayores sienten emociones positivas con igual frecuencia que la gente más joven.
  2. Existe una fuerte evidencia de que la experiencia emocional negativa se da en mucha menor frecuencia a partir de los 60 años. Así, a esas edades, existe más expresión de “felicidad”, “gratitud”, “contento” que de “frustración”, “tristeza” o “rabia”.
  3. La conclusión de la mayor parte de autores que investigan el mundo afectivo de los mayores es que en la vejez existe una mayor complejidad y riqueza emocional. Es decir, que en la vejez se incrementa el manejo adecuado de los afectos y que, por tanto, existe una mayor “madurez” afectiva.
Cuando pensamos en el fenómeno del envejecimiento miramos sólo la parte biológica. Tendemos a pensar que a partir de una determinada edad nos espera con los brazos abiertos la dependencia, el declive, el deterioro… Son prejuicios y estereotipos negativos sobre la vejez, elementos comunes de nuestro imaginario sociocultural debido a la valoración positiva de la juventud, la belleza, etc. Envejecer no es visto como una etapa natural de nuestro ciclo vital que tiene sus particularidades, sus peculiaridades, sus posibilidades de desarrollo y crecimiento humano, no es una etapa de involución.
Es verdad que se tienen achaques, y que la enfermedad acecha, pero en términos de felicidad, tenemos una común y equivocada creencia: que los días más felices de la vida de las personas se producen cuando se es joven.
Y es que no pensamos en la vejez como en el aumento de la longevidad, no lo asumimos como un logro de nuestra sociedad aunque se esté disfrutando de un mejor nivel de vida y de una mejor calidad de vida. Haber conseguido cerca de 30 años en la esperanza de vida es una de las mayores proezas del hombre en el siglo XX y un signo de progreso,  pero la sociedad no contribuye a deconstruir las representaciones negativas y los estereotipos del envejecimiento, y por lo tanto, las actitudes y las discriminaciones (“ageism” traducido al español por la Comisión Europea como “edaísmo”) derivados de estas.
Las personas mayores disponen, como demuestran los estudios, de más herramientas y estrategias cognitivas y emocionales para afrontar la vida, a pesar de que, biológicamente, se haya entrado en la decadencia física. A medida que nos hacemos mayores, buscamos recursos para ser lo más felices posible y adaptarnos a las nuevas circunstancias.  Se trata de una actitud vital y positiva ante nuestra propia vida y con el futuro y valorar lo vivido, dar el justo valor a cada cosa, en definitiva, conseguir sentirse vivo.
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Es posible que pensemos que los mayores viven resignados a su vejez, que se han acomodado, que se han conformado, que esto es lo que hay y que por eso, al conformarse, son más felices, pues nada esperan. ¡Nada más lejos de la verdad!

SUPERAR LOS ESTEREOTIPOS

Los estereotipos hacen que no veamos las ventajas de la vejez. Se puede aprender mucho de los mayores, simplemente porque saben más sobre la vida. La experiencia adquirida a lo largo de los años facilita la adaptación a las nuevas circunstancias y condiciones que impone la edad, pues las personas mayores conocen cómo actuar utilizando destrezas y habilidades que ayuden a superar los vaivenes de la vida. Una persona será más o menos feliz en función de sus circunstancias, sus condiciones de vida y su personalidad.
¿En qué medida el contexto (las condiciones socioeconómicas, el estado civil, etc.), la salud y la situación funcional y las relaciones interpersonales influyen en la afectividad (positiva y negativa) en la vejez y en qué medida esos factores son más importantes que la edad? Evidentemente, la salud y la autonomía son importantes; una condición física buena ayuda a sentirse más dinámico y anímicamente más alegre y vital.
Pero la personalidad ocupa también un lugar destacado. Ser optimista es la mejor vacuna contra la depresión, además las personas optimistas se cuidan más y siguen mejores hábitos de salud, ya que se alimentan de forma más adecuada y hacen más ejercicio.
Un proyecto de investigación, financiado por el Imserso y realizado por el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, se propuso estudiar en el año 2007 las claves que permiten envejecer más y mejor. Aparte de la importancia de factores como el optimismo, el estudio señala aspectos como la fortaleza interior y la autoestima.
La felicidad en la vejez obedece más a una actitud positiva que a la salud que se posea, señala un estudio realizado por el Sam and Rose Stain Institute for Research on Aging (SIRA), perteneciente a la Universidad de California en San Diego. La investigación, llevada a cabo por el profesor Dilip Jeste señala que el optimismo y la actitud positiva hacia los devenires de la vida, son importantes para conseguir un buen envejecimiento y que el estado físico no es sinónimo de un envejecimiento óptimo. Se examinó a 500 voluntarios de edades comprendidas entre los 60 y 98 años, que vivían independientes y que habían padecido diversas enfermedades, como el cáncer, fallos cardiacos, diabetes, problemas mentales u otro tipo de disfunciones. Lo sorprendente de los resultados obtenidos, fue que las personas más optimistas no siempre coincidían con los que tenían mejor salud. Nuestra vida tiene otro color cuando nuestra actitud es optimista.

MÁS FELICES A PARTIR DE LOS 65

Investigadores de la Universidad de Granada han publicado un artículo en la prestigiosaRevista Journal of Happiness Studies (2013). En él exploran sobre la felicidad actual (en el momento del estudio) y pasada (a lo largo de la vida) de hombres y mujeres mayores de 65 años, con diferentes características personales y sociodemográficas. Los datos obtenidos hacen referencia a que las personas mayores de 65 años son más felices cuando, a su vez, han disfrutado de una vida feliz. Además, aquellos mayores que no sufren de depresión, que cuentan apoyo familiar y que pueden ejercer su actividad diaria sin depender de otros, están más satisfechos con su vida.
Laura Carstensen, directora y psicóloga del Centro de Longevidad de la Universidad de Standford (California) asegura que las personas mayores son (al menos estadísticamente) “más felices” que las jóvenes. Se pidió a personas de entre 18 y 90 años que llevaran un diario de vida enfocado en sus estados emocionales y descubrió que la frecuencia con que jóvenes y mayores experimentaban emociones positivas era muy similar, pero que los mayores experimentaban menos emociones negativas. Además, comprobó que en las personas mayores los estados positivos duraban más y los negativos menos; es decir, que con la edad las personas se recuperaban antes cuando se sentían tristes y que cuando estaban alegres… les duraba más tiempo.
En referencia a lo anterior, el estudio  Mood Regulation in Real Time: Differences in the Role of Looking, publicado en la revista científica Current Directions in Psychological Science (2012), confirma que los mayores tiene más capacidad para superar las adversidades que los jóvenes.

MÁS GERONTOLOGÍA Y MENOS GERIATRÍA

Las investigaciones en psicología gerontológica promueven la imagen positiva de la vejez y del envejecimiento.
La Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento Madrid 2002 destacó la necesidad de implementar todas las acciones que favorezcan el envejecimiento saludable, su bienestar subjetivo o felicidad y el “empoderamiento”, entendiéndose como empoderamiento la revalorización de las personas mayores en la sociedad.
Promover la felicidad de los mayores beneficiará la salud de los mayores y por ende a toda la sociedad. Las personas felices no solo disfrutan más de la vida, sino que además tienen menos posibilidades de morir en los próximos años si su estado anímico es positivo. Diversos estudios sobre la longevidad han demostrado que felicidad y longevidad están estrechamente relacionadas.

COMO TENER UNA BUENA SALUD MQV

¿Cómo tener una buena salud?


Valorarse y aceptarse a sí mismo es un aspecto clave para mantener su salud psicológica, lo que le permitirá disfrutar de la vida por completo. Sin embargo, si esto se convierte en una lucha, su habilidad de sentir, expresar y manejar sus emociones positivas y negativas -especialmente la rabia- se verán afectadas. Por ejemplo, si tiene una enfermedad física permanente, se ha jubilado o le han despedido, es posible que se sienta bajo de ánimo y estresado. Estos sentimientos suelen pasar, pero en ocasiones desarrollan otros problemas más serios, como la depresión o la ansiedad. Por tanto, tener una buena salud mental le protegerá de desarrollar estos trastornos. Trate de seguir estos 10 consejos para sentir un bienestar físico, emocional y mental:
1. Siga una dieta sana y equilibrada.
2. Beba con sensatez.
3. Manténgase activo.
4. Descanse.
5. Duerma bien.
6. Exteriorice sus sentimientos.
7. Pida ayuda cuando lo necesite.
8. Acéptese tal y como es.
9. Esté en contacto con sus amigos y seres queridos.
10. Sonría y ría.
Siga una dieta sana y equilibrada
No es un secreto que llevar una dieta sana y equilibrada le ayuda a mantener un peso saludable y a reducir el riesgo de enfermedades como la diabetes, enfermedades del corazón o un derrame cerebral. La comida, al fin y al cabo, es el combustible de nuestro organismo. Usted no puede poner diesel en una máquina de gasolina, por lo que, en relación con esto, no debe alimentarse de forma inadecuada –esto solo le hará sentirse mal.
Beba con sensatez
El alcohol es un euforizante depresivo y afecta a las funciones cerebrales. Si no bebe con sensatez, o bebe grandes cantidades durante un largo periodo de tiempo, tendrá el riesgo de desarrollar problemas mentales como ansiedad o depresión. Además, no debe tomar drogas, como el canabbis o el éxtasis ya que incrementan el riesgo potencial de dañar el cerebro.
Manténgase activo
Tomar parte de una actividad física regularmente ayuda a su cerebro a liberar las llamadas hormonas de la felicidad (endorfinas), que ayudan a mejorar el sensación de bienstar. Haga aquello que más le entretenga, como un deporte de equipo, bailar, montar en bicicleta o caminar. Ejercicio como el tai chi también le ayudará a sentirse mejor. Trate de estar activo en todo momento: las personas que están desempleadas o que sufren una enfermedad tienen la autoestima más baja y tienen mayor de depresión.
Descanse
Los cambios negativos que se producen en la vida, como la pérdida de un ser querido, el divorcio, estar en el paro o jubilado pueden ser claves para sentirse mal psicológicamente. En ocasiones, puede sentirse que el mundo se le viene encima y que es incapaz de alcanzar una meta. La clave es relajarse, incluso meditando, para así manejar las emociones y reducir los niveles de estrés.
Duerma bien
Sentirse cansado afecta a la concentración, le desmotiva y le deja sin energía. Esto puede afectar, a su vez, a la salud mental, por lo que es importante dormir lo suficiente para sentirse descansado y sentirse capacitado para realizar las actividades cotidianas.
Exteriorice sus sentimientos
Hablar con otras personas sobre cómo se siente le ayudará a ver todo desde otra perspectiva. Trate de hablar con las personas más cercanas a usted y así poder compartir sus problemas.
Pida ayuda cuando lo necesite
Si siente que no puede arreglárselas por sí mismo, no debe sentirse culpable o avergonzado por pedir ayuda a otros. El perder a un ser querido o ciertos cambios que pueden producirse en la vida son difíciles de superar, por lo que es importante recordar que puede pedir ayuda y las ventajas que conlleva esto marcan la diferencia a la hora de llevar una determinada situación.
Acéptese tal y como es
Existen ciertas cosas que puede cambiar en su vida. Verse a sí mismo como una persona con valía, y no juzgarsecon exceso de celo, le ayudará a sentirse bien y y a mantener un grado aceptable de felicidad durante toda su vida.
En contacto con sus amigos y seres queridos
Mantener buenas relaciones con la gente que le rodea le fortalecerá, ya que siempre es importante tener contacto con amigos y familiares, especialmente en momentos de necesidad. Incluso si lleva tiempo sin ver a alguien, invítele a comer, escríbale una carta o mándele un e-mail.
Sonría y ría
Esto es simple y sencillo. ¿Por qué no lo hace en estos momentos?